Esta es una receta de mi madre, muy sevillana y con mucho arte. Aunque ella no siempre le ponía tropezones, pero a mi me encantan y le dan un puntito muy rico. Tampoco le ponía nunca tomate, pero a mi me gusta ponerle un poquito. Este tipo de caracoles se conocen como cabrillas en gran parte de Andalucía.
Sus caracoles tenían tan buena fama, que hasta se los encargaban, pero ella se negaba a hacerlos si no eran para los de casa y amigos. Decía que cuando los guisara les regalaría un perolito y eso es lo que hacía y todos contentos. Y es que estaban realmente exquisitos, como los guisaba ella, no lo hacía, ni lo hace nadie.
Y bueno vamos a con la receta, otro día pondré la de los burgaos.


